Biografía

JESÚS NICOLÁS CUÉLLAR HERNÁNDEZ
(1927-2010)


“Soy alfil y mago… Soy duende y aparezco donde me necesitan, vengo de un mundo desconocido”

Poema de Nicolás Cuéllar que nos introduce en su mundo y en su vida.

1927: Nace el 10 de septiembre, en San Miguel Allende, Gto., (México). Hijo del matrimonio de Nicolás Cuéllar Vázquez dedicado a la venta de huertas de su familia y de Eleuteria Hernández Pérez ama de casa. Sus hermanos María de la Luz, Antonio y Federico, son mayores que él, con gran diferencia de edades. Esa circunstancia le hace crecer muy sólo pero siempre metido en sus juegos de niño que le permiten desarrollar una gran creatividad e imaginación que le conduce a mundos fantásticos. Su talento para la pintura fue descubierto por las monjas de su colegio y a los 13 años termina su primer óleo “Galeón”.

Ama entrañablemente a su hermana Luz, que –junto con su madre- le prodigó cariño y cuidados. Era el consentido de su padre, que frecuentemente al llegar a casa le llevaba golosinas y le decía “Encuéntrame en el tiempo y dame tu pensamiento”, palabras enigmáticas que se grabaron a fuego en su alma de niño porque en ellas palpaba el amor de su padre.

1937: Muere su padre, causándole un gran dolor, momento que quedó inmortalizado en una de sus pinturas más impactantes donde se ve a un niño frente a un ataúd a la que llamó “Mi padre” (1996).

1944: Conoce en el jardín de San Miguel a “Coco”, que le causó una honda impresión y se enamoró de ella.

1948: Se casa a los 21 años con quien sería su primera gran musa y esposa hasta el final de su vida, María Socorro González (él la llamaba “Coco”), una inteligente joven de gran belleza mexicana, originaria de Dolores Hidalgo, población vecina a San Miguel de Allende, con la que procreó 6 hijos. De recién casados se mudan a la Ciudad de México. Trabaja en un telar de la fábrica de un amigo de la familia y continúa pintando de manera autodidacta en seguimiento de esa inclinación que cultivaba desde la infancia.

1954: Estudia en la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México cuyo modelo de enseñanza en la pintura no le agradó porque los maestros que le tocaron “le parecían muy rígidos y no favorecían la libertad creativa”. A los 10 meses regresa a San Miguel de Allende con su familia.

1955: A finales de este año, es admitido en el Instituto Allende, y enseguida becado parcialmente por su afamado director Mr. Sterling Dickinson y recibido como estudiante por el pintor yugoslavo-americano James Pinto, quien le enseñó muralismo, influenciado por David Alfaro Siqueiros, que había sido su maestro. Otros maestros suyos fueron Jack Balwin y el Dr Orsina.

La beca debía renovarse anualmente y aplica para ganarla en1957. Le conceden beca completa teniendo como juez de su trabajo al notable pintor y muralista mexicano José Chávez Morado.

1956: Como estudiante del Instituto Allende, Nicolás Cuéllar tiene su primera y trascendente exposición individual “Pinturas y Litografías” en la Ciudad de Guanajuato, donde presenta una obra llena de fuerza expresiva como “Penitente”, “La charamusquera”, “Bañista”, y los óleos “Las mojigangas”, “El manco”, etc. que le mereció el elogio y la unción de Diego Rivera que al conocer el trabajo del joven artista, le dijo “Nicolás, tú serás un monstruo de la pintura”.

Estos dos años de estancia en el Instituto Allende fueron muy relevantes en su vida personal y artística porque por el talento que tenía, fue invitado por sus maestros Pinto y Baldwin, a un grupo artístico y social muy selecto llamado “El club de la llave” que también inmortalizó en una de sus célebres pinturas “El Club de la llave” (1981), aún cuando no fue la única en torno a las experiencias con ese grupo.

¿Por qué le llamaban así? Por la apertura hacia toda clase de temas particularmente vinculados al arte y a la política donde se discutía y se proponían maneras de hacer arte, se pintaba, esculpía, se criticaba, se declamaba a veces comiendo y bebiendo, en otras ocasiones terminaban discutiendo en torno a asuntos polémicos o discrepancias conceptuales en cuanto al conocimiento, dominio e interpretación de las tendencias artísticas de la época. Para el joven Nicolás Cuéllar esas reuniones representaban la mejor incursión experiencial en la cultura, las artes, la música y el gremio de los creadores y artistas de San Miguel Allende, que eran en su mayoría extranjeros, y donde él con sencillez se consideraba “un iniciado”. La leyenda cuenta que Balwin ante la disciplina y genio del joven artista le entregó la llave mágica de los elegidos en el universo de el arte.

1957: Crea la maravillosa litografía “Niños con estrellas”. Conoce a la pintora canadiense Lenny Shaposnick, pero su relación fue efímera, tres años después se separó de ella. Lenny vuelve a Canadá.

1958: Pinta la magnífica pintura “Canto a la Luna” con la que clausura la primera etapa del que llamó surrealismo cósmico, cincelando la tabla de la pintura.

1959: Su trabajo y la obsesión por Lenny lo separaron de “Coco”, quien se marchó con sus niños a la Ciudad de México, donde fijaron su residencia; eventualmente se visitaban recíprocamente. Su hijo mayor José Jesús regresa varios años después para vivir con su padre. El orgullo de Nicolás Cuéllar siempre fueron sus hijos a quienes quería entrañablemente.

1961: Expone en Montreal en el Centre d´Art L´Elysée, y en la Universidad de esa misma ciudad. Conoce a Elizabeth quien sería otra de sus musas por algunos años. Ella vivía en Hawaii con su madre pero al conocer al artista se muda a San Miguel Allende.

1962: Se va a vivir a Estados Unidos con Elizabeth al recibir una beca para estudiar en el Brooklyn Museum Art School de New York, que le abrió otro panorama al entrar en contacto con grandes obras de maestros de la pintura renacentista, moderna y contemporánea, como Rembrandt, Brugel el Viejo, El Bosco, Giorgio De Chirico, Cézanne, Lautrec, Modigliani, Alexander Laktionov, Pablo Picasso, entre otros. Algunos de ellos le causaron una honda impresión e influencia. Al mismo tiempo, el genio del arte encontraba en Cuéllar a uno de sus elegidos.

1963: Pinta dos murales en Nueva York en el Methodist Hospital de Brooklyn, con temas propios del cosmopolitismo de la ciudad y del sector salud.
Asesinan a Kennedy, evento que le impacta profundamente; sufre el robo de parte de su producción en la Art School de Nueva York y recupera algunas de ellas. Sufre gran depresión por ese hurto y el clima meteorológico, psicológico y político que percibe en USA. Se debilita físicamente y enferma.

1964: Regresa a México buscando el colorido, el calor y la inspiración de su patria a fin de recuperarse del estado enfermo y depresivo en el que se encontraba. Experimenta con distintos materiales de su tierra creando obras en relieve y cerámicas que lo vinculan con raíces prehispánicas tanto mayas como aztecas.

1965 Expone en la Ciudad de México en diversas galerías, entre ellas, La Galería Le Mardi Grass, importante en ese tiempo.

1966 Pinta algunos óleos como “Cosechando Estrellas” y “Príncipe de Luz”, obras previas que anunciaban ya una de sus cúspides creativas: “Cosmogonía”, donde el joven pintor como artista y observador celeste va dando vida a multitud de escenas de carácter universal y local donde recoge escenas diversas de la vida cotidiana, vinculadas al amor, a la vida, a la muerte, a la fiesta, al trabajo, el arte (pintura, escultura música, danza, etc.), la cultura, la naturaleza física y el universo, etc., donde proyecta los sueños de quien se regocija con la creación cualquiera que está sea y que plasma con su trazo fino cuajado de inspiración, genio y poesía. En cada una de esas creaciones se aprecia nítidamente el alma sensitiva del artista. Cuéllar lo dice así:
“Cosmogonía representa una de mis cúspides porque está cargada de creatividad, magia, en colores extremadamente sutiles y trazos finos donde dibujo al mundo, la lluvia y el amor y aparece la vida y la muerte en un jugueteo permanente”.
Algunas de esas obras son: “Serenata nupcial”, “Poema del hombre que se casó con la muerte”, “La fotógrafa”, “Creación de la cultura”, “Ni pichas ni cachas”, etc. Esta era una de sus colecciones favoritas que incluso reservó para sí mismo. La consideraba de un alto nivel creativo y original. Así lo expresa:
“Cosmogonía” es una colección invaluable para mí en donde como joven pintor me observo y observo diferentes escenas de la vida de mi pueblo y otras que mi creatividad inventa pero siempre en dimensión universal”

1968 Se separa de Elizabeth en términos amables, continuando una amistad que duró toda la vida, frecuentándose esporádicamente.

1970 Se va a vivir a San Juan Teotihuacán donde se dedica a la joyería y colecciona piedras preciosas; se sumerge en la sabiduría de las raíces prehispánicas y cosmogónicas de su país. Ama lo mexicano y aprecia la grandeza de culturas como la mexica, la teotihuacana y la maya con sus grandes pirámides, su arte y visión del mundo y de la vida. Modela esculturas y cerámicas.

1971 Surge Tonatiuh Cuéllar. En esta época se cambia de nombre en honor del dios sol, centro de la cosmogonía azteca. Pinta el Mural “El regreso de Quetzalcóatl” en la Escuela Hermanos Aldama de San Miguel Allende.

1972: Crea una serie de transición en su trabajo creativo que firma como Tonatiuh Cuéllar. Recibe críticas diversas y algunos le dicen que “está loco”, pero el artista con toda lucidez, escribe en su Autobiografía:
“Buscando el colorido e inspiración en los materiales de mi patria exploré con distintos de ellos y empecé la construcción de relieves en estuco, algo parecido a lo que hicieron los mayas en sus pirámides (…). Allí tracé grecas, motivos prehispánicos, espacios cósmicos y siderales. Mi imaginación seguía creciendo..”.

1973: Inicia la creación de la portentosa “Raza cósmica”, que puede interpretarse como un reencuentro con sus orígenes que marcó un renacimiento de su propia obra pictórica como lo muestra la vertiginosa evolución de sus propuestas y estilos nuevos que lo condujeron a esta nueva cumbre llamada “Raza cósmica”, de una alta dificultad conceptual, complejidad creativa y artística. Su originalidad es manifiesta y de un alto impacto emocional y psicológico que deja sin palabras a quien la contempla. Se trata de un nuevo surrealismo al que llama surrealismo expresionista, donde el genio de la pintura aparece en escena.

El artista afirmaba que este tipo de obras van más allá de otras corrientes estéticas y son diferente del cubismo, y ni siquiera puede hablarse de un post-cubismo sino de una innovación en el mundo del arte, cuajada de originalidad, porque su narrativa es multifacética, con desdoblamientos psicológicos y emocionales interpuestos y traspuestos entre sí. Se trata de una nueva vanguardia que hay explorar por las dimensiones inéditas que tiene,

Aquí encontramos obras como “Los fantasmas de Frida”(1976) , “ La piedad” (1974), “El carro de fuego” (1974), “Esquizofrenia” (1974), “Enrique VIII y Napoleón” (1976), “Matriarcado” (1984), “Aprendiz de brujo” (1984), etc. Su alta dificultad técnica y el esfuerzo mental y emocional que implicó su creación, hicieron que la salud del artista se deteriorara. Nicolás Cuéllar con ello pagaba el tributo por la inspiración del genio. Pronto se recupera.

1977-78 Inicia una nueva etapa surrealista identificado como el 2º período, donde se aprecia su madurez artística; crea obras extraordinarias de tipo autobiográfico como “Los juegos de Nicolás” (1977) donde plasma en el lienzo sus juegos de niño; otras con la misma inspiración son “Pintor de sueños” (1978), “Boda real” (1978), “El artista” (1995), “El teatro de Nicolás” (2000), etc. Su belleza y carga simbólica y personal son indudables.
Inicia su serie “Mujeres en lucha” con “Hipatia de Alejandría” (1980), en honor de esa filósofa, matemática, astrónoma y mártir de la ciencia. Algunas otras son: “Frida liberada” (1997), Juana de Arco, Isabel de Castilla, “Maternidad” (2001), etc.

1979: Conoce a Louise Wayne, que se convierte en su gran amiga y luego en su embajadora de arte; sin saberlo, fue la última de sus musas ya que estimulaba su creatividad estética. Nicolás Cuéllar le dedica distintas obras, entre ellas “Romance” (1986). Pinta “La reina desnuda” (1979).

1980-2010: Las siguientes tres décadas el artista prosigue con su intenso trabajo creativo, cultivando y explorando otras vetas de la expresión plástica y escultórica, en seguimiento de su fantasía y genialidad, de su locura y pasión, por el arte de su vida.

Crea obras de clasificación diversa donde encontramos surrealismo de II y III etapa; pintura abstracta con temáticas tan impactantes como “Día agitado”, “Nueva York, 11 de septiembre” (2001), que pintó motivado por la conmoción que le causó el atentado a las Torres Gemelas; obras críticas de expresionismo político-social donde están “Mujeres rotas” (2003), “Proyecciones de un feto” (2003), “Tráfico infantil” “El imperio de mil caras” (que data de los 70s), “Trofeo de guerra” (1981); otros lienzos son de inspiración bíblica y mística como “El Moisés” (1980), “La seducción de Eva” (2005), “Esperando la llegada”, “Mi despedida, con la Virgen” (2009), etc., estas dos últimas de una belleza surrealista innegable y de gran carga emotiva.

2010: El artista “se marcha a las estrellas” como solía decir al hablar de su propia muerte, el 17 de septiembre a las 8 de la noche en su amada ciudad de San Miguel Allende, acompañado del cariño de “Coco” y sus hijos. El funeral fue privado con la asistencia de algunos discípulos y amigos artistas. Sus restos descansan en la cripta familiar de la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México.

2012: El Ayuntamiento de San Miguel de Allende le rinde un Homenaje póstumo en el Teatro Ángela Peralta por el 85 aniversario del artista y el 2º de su fallecimiento, con una Magna Exposición representativa de su obra y le nombra “El Pintor de San Miguel Allende para el mundo”.

2014 Skot Foreman Fine Arts de Nueva York, inaugura sus nuevas instalaciones en San Miguel de Allende, con una magna exposición en tributo a Nicolás Cuéllar y le llama “Dream Weaver” (Tejedor de sueños), rompiendo record de asistencia. Se vendieron obras extraordinarias como “Esperando la llegada” y “El club de la llave”.

2016 La Casa de Europa en México, monta otra Exposición a iniciativa de unos coleccionistas admiradores de la obra del Maestro Cuéllar. Incluyó algunas piezas maestras de colecciones particulares y una muestra de su exquisita Serie “Cosmogonía” con obras como “Poema del hombre que se casó con la muerte” y “Fiesta en San Miguel” así como otras marcadamente surrealistas de segunda y tercera etapa entre ellas "Los fantasmas de Frida" (1976) y "Esquizofrenia" (1974).


CITAS Y FUENTES DE REFERENCIA:

Autobiografía (Inédita, en proceso de impresión)
Carta notificación de la beca, 1º de noviembre de 1955, para el el período siguiente. Le fue renovada un año después, por otro ciclo más.
Carta de concesión de beca firmada por Stirling Dickinson donde además del nombre de los estudiantes ganadores de esa beca de tiempo completo, da las gracias a Chávez Morado.
El Universal, 12 septiembre de 1956. También: “El Sol de Guanajuato” 12 de septiembre de 1956.
Monster Painter (Nicolas Cuellar) by Pena Bonita. Volume 10.4, 2007 - New York Native Artist for Real ... [ AMERINDA INC. | American Indian Artists Incorporated ). En: http://amerinda.org/talkingstick/10-3/monsterpainter.htm Invitación a la Exposición “Pinturas y Litografías”. Guanajuato: Dirección Estatal de Turismo, 1956.
Invitacion de la Galería y recorte de diario


Otra fuente confiable en torno a la figura y obra del artista en inglés y en español es el artículo: “Nicolás Cuéllar”, en: https://en.wikipedia.org/wiki/Nicolás_Cuéllar

Fotografías